Frank Sinatra, dos décadas sin “La Voz” más grande del siglo XX

Por: || || Hora: 4:40 p.m..
estados unidos, nueva yersey, frank sinatra, 20 aniversario, dos decadas, aniversario luctuoso,
Foto: La Vanguardia

Tentar a la suerte es peligroso y el sino no perdona.

El corazón de Sinatra, dejó de ser joven y sucumbió un 14 de mayo de 1998. Le acompañaban sus tres hijos y su cuarta mujer, Bárbara Marx. Ese mismo día la portavoz de la estrella anunciaba que el entierro se celebraría en privado. A continuación, comunicaba el expreso deseo de Sinatra de que sus amigos y admiradores, en lugar de enviarle flores, dirigiesen sus donaciones al Centro Infantil dirigido por su esposa. 

La desaparición de ‘la voz’ sume al país en un sentido duelo, su eco alcanzan nivel mundial. Altos dirigentes políticos y grandes estrellas del espectáculo manifiestan conmovidos su hondo pesar.

 

El conjunto de los medios de comunicación estadounidenses emiten especiales dedicados al artista. La prensa neoyorquina publica por vez primera en muchos años ediciones extra destacando noticia. Los homenajes se suceden: en el Yankee Stadium se dedica un minuto de silencio a Sinatra antes del partido, Con el fondo de My way; el Empire State, rascacielos de la ciudad que Sinatra inmortalizó en su mítica New York, New York ilumina su cúspide con luces azules en homenaje al ‘viejo de los ojos azules’; en Las Vegas, las luces del Strip, arteria de sus casinos, se apagan durante un minuto en honor del intérprete que, en tantas ocasiones, cantó en sus salas junto a sus compañeros de la ‘banda de las ratas’. Mientras, los testimonios de loa a Frank no cesan, y se rememoran sus buenas acciones, la mayoría desconocidas para el gran público: entre ellas, la financiación por parte de la estrella del funeral del malogrado Bela Lugosi, o su apoyo incondicional a Sammy Davis, Jr., camarada de la mencionada ‘banda de las ratas’, condenado a utilizar un parche tras el accidente que le costó el ojo izquierdo y a quien Frank no dudó en defender ante cualquier discriminación por motivos raciales.

El féretro de Sinatra era escoltado hasta el cementerio por una guardia de honor. El artista había sido condecorado con la medalla de oro del Congreso y la medalla de la Libertad. Su voz sonó durante la emotiva ceremonia de su funeral. Las inspiradas palabras pronunciadas por el cardenal de Los Angeles conmueven a la concurrencia: 400 asistentes en total, entre los que se encuentran grandes estrellas de Hollywood, como Gregory Peck, Jack Lemmon, Kirk Douglas o Lizza Minnelli.

La familia de Sinatra se consuela mutuamente y los hijos del artista recuerdan a su padre con indisimulada emoción. Pero las murmuraciones sobre una posible lucha interna sobre su herencia, valorada en unos 200,000 millones de dólares, planean sobre la celebración.

Lejos queda el pasado, aquellos años en los que Sinatra fue denostado social y públicamente. La conservadora sociedad estadounidense parecía ser incapaz de perdonar el licencioso estilo de vida de su artista más carismático: hijo único de emigrantes italianos, Frank había tenido una adolescencia difícil. Bravucón y pendenciero, no habia logrado graduarse.

Aficionado al boxeo, había empezado a cantar a los nueve o diez años en la taberna de su padre, pero finalmente había optado por dedicarse al periodismo deportivo. Ganaba entonces cuarenta dólares y sólo cantaba para sus compañeros de redacción, pero pronto decidió sacar partido de sus portentosas cuerdas vocales. Su peculiar estilo, unido a su atractivo físico y su irresistible encanto, le convertirían en ídolo de la canción popular estadounidense, que él logro transformar en fenómeno de masas.

Sinatra poseía una voz peculiar, rica en matices, bajo-barítono, su calidad era innegable pero él no se limitaba a cantar, Frank interpretaba y, tal como haría en el cine paralelamente, convertía cada canción en única. En palabras de Bono, cantante de U2, Frank poseía ‘una voz tan reconocible como la estatua de la Libertad’.

TEMPESTUOSA VIDA AMOROSA

Pero los avatares de su vida personal regidos por los cánones marcados por su peculiar estilo de vida, habían marcado su existencia: Frank contrajo matrimonio en cuatro ocasiones. Su primer amor fue Nancy Barbato, con la que se casó a los 24 años, en 1939. En los años sucesivos el joven empieza a triunfar y, convertido en ídolo, las fans se le disputan. Debuta en el cine y también logra grandes éxitos radiofónicos. El nobel artista inicia entonces la que será una de las carreras sentimentales más escandalosas de la historia de Hollywood, con continuos escarceos amorosos aireados por la prensa. Se le relaciona con destacadas estrellas del cine del momento como Marilyn Maxwell o Lana Turner. El conservador público estadounidense sentencia a Sinatra, que es un hombre casado y debe actuar como tal.

El mes de febrero de 1951 se hace pública su relación con Ava Gardner y el 7 de noviembre de ese mismo año la pareja contrae matrimonio. Sus desavenencias protagonizan una parte destacada del imaginario hollywoodiense: la unión del ‘animal más bello del mundo’ con ‘la Voz’ no tiene desperdicio.

Su relación se ve salpicada de numerosos y jugosos escándalos. Entre ellos destacamos el que constituyó el primer gran notición de la prensa rosa española de nuestra posguerra: el romance entre Ava y el torero Mario Cabré, que trajo a Frank a España, concretamente a Tossa de Mar, presa de un frenético ataque de celos. La pareja se divorcia en 1957 y el artista queda profundamente traumatizado.

Tras su separación, un perdido Sinatra se suma a la ’banda de las ratas’, famosa pandilla formada por estrellas tan destacadas como Dean Martin, Peter Lawford, Sammy Davis Jr. o Humphrey Bogart. Las orgías y las juergas se suceden. Frank comparte lecho en esos años con estrellas de la talla de Judy Garland, Lauren Bacall, Kim Novak o Marilyn Monroe, a la que le uniría una gran amistad (la malograda estrella se trasladaría durante los últimos días de su vida a la vivienda del actor). Dato curioso: en 1965 mantiene un tórrido idilio con la italiana Raffaella Carrá durante el rodaje de El Expreso de Von Ryan . Un año después contrae el que será un fugaz matrimonio con la joven actriz Mia Farrow, de 19 años de edad, quien años después confesaría haber perdido su virginidad con el artista, 31 años mayor.

Su última esposa sería Bárbara Marx, ex mujer de uno de los hermanos Marx, Zeppo, con la que se casó en 1976.

FRANKIE Y LA MAFIA

Coppola en ‘El padrino’ cuenta la historia de un cantante, Johnny Fontane, identificado por muchos cinéfilos como Sinatra. Nunca quedaron claras las relaciones del artista con el hampa. Como descendiente de italianos, se podría aventurar que Frankie se sintió subyugado por la Cosa Nostra. Su primera mujer, Nancy Barbato, era prima de un mafioso. Pero son incuestionables su amistad con Lucky Luciano,  junto a quien se le ve paseando por La Habana y a quien se sabe que fue a visitar a su exilio en Sicilia, con Sam Giancana en Chicago o con Carlo Gambino en Nueva York. El alcance de su relación se desconoce, pero su relación le resultó costosa. El FBI abriría expediente sobre el caso.

ARTISTA POLITICO

Sinatra se implicó en política durante toda su vida. Apoyó a John F. Kennedy, gran admirador del artista y de los contestatarios miembros de la ‘banda de las ratas’, durante su campaña electoral a la presidencia de 1960. Convencido demócrata, pugnó por su candidatura recaudando fondos en conciertos y acudiendo en su apoyo siempre que el futuro presidente se lo indicase.

FRANCO ES GILIPOLLAS

El artista odiaba España, país al que asociaba con su tormentosa relación con Ava Gadner. Los devaneos amorosos de la actriz con los toreros Mario Cabré y Miguel Dominguín le habían predispuesto contra nuestro país. En una época en la que Frankie era demócrata, un antifranquista visceral la dictadura de Franco, pasó a engrosar la lista de sus personas ‘non grata’. En el remitente de todas sus cartas a nuestro país escribía ‘Franco es gilipollas’

¿AMANTE BANDIDO DE NANCY REAGAN?

Posteriormente fue amigo íntimo del matrimonio Reagan: las columnas de la prensa rosa sobre una posible relación sentimental entre el artista y la consorte del presidente, Nancy Reagan, harían las delicias de los consumidores del papel couché.

Sea como fuere, el gran Frankie vivió siempre a su manera y su voz seguirá siendo siempre única.

 

tags:

La Vanguardia

.