Bélgica se salva del «harakiri» de Japón con gol de Chadli

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Bélgica da miedo. Estuvo fuera del Mundial y firmó una remontada histórica en el último minuto, con una contra demoledora. Honor a los samurais nipones que merecieron mejor suerte. Enfrente tuvieron a unos diablos rojos capaces de todo. El cruce con Brasil es para no perdérselo.

Tiene Bélgica un aire prometedor que se consolida en cuanto la pelota echa a rodar. Acabado el calentamiento de la primera fase, el primer cruce descubrió un bloque lujoso con De Bruyne en el origen, Hazard en la continuación, Mertens y Carrasco en las alas y Lukaku para finalizar. Tienen tantos recursos que a veces se adornan demasiado. Como en un taconazo que intentó Hazard en área grande para asistir. Por eso tuvo tanto mérito que Japón aguantara, pese al sufrimiento de los centrales con Lukaku, la montaña. Yoshida se descuidó en un centro de Mertens y a punto estuvo de conceder un gol.

Frente a la verticalidad desatada de Bélgica, los nipones exhibieron orden, paciencia y sabiduría. Han aprendido a esperar su momento y tienen hombres para aprovecharlos: Inui, Kagawa y Gaku por dentro, los laterales por fuera. Nagatomo, el zurdo, dio un susto a Courtois justo antes de cerrar el primer tiempo. Remató cruzado y al meta se le escurrió la bola. Reaccionó a tiempo para guardar el 0-0 al descanso.

 

En todo caso, nadie dejó pistas de lo que ocurrió después. En siete minutos Japón noqueó a los belgas con dos goles bien estudiados. En el primero aprovecharon una pérdida de Hazard para castigar la defensa de tres. Vertonghen no giró a tiempo al pase de Gaku y Haraguchi cruzó con eficacia. En el segundo, Kagawa aguantó en segunda línea ante la falta de defensores rivales y cedió a Inui para que el nuevo crack bético dibujara una maravilla.

Después de todo el Mundial con el viento a favor, Bélgica perdió el norte. Aunque Hazard estrelló en el palo entre los dos tantos nipones, el golpe de timón de Roberto Martínez devolvió la vida a los diablos rojos. Fellaini y el ataque aéreo equilibró el partidazo de cabeza. Vertonghen, redimiéndose del 0-1, trató de devolver un balón desde el costado del área y la puso en la escuadra. Fellaini, sacando brillo a su melena, coronó un centro fabuloso de Hazard. Kawashima evitó la remontada completa metiendo manos a las cabezas de Chadli y Lukaku.

A la grandeza de la reacción belga contestó Japón con fútbol. Nishino metió a Honda. Ya que tenía perdido el juego en las alturas, intentó ganar a ras de césped. Kompany le taponó un remate de gol y Courtois le sacó una falta maravillosa ya en la prolongación. En esa igualdad, la prórroga era un premio para todos. No fue así. Courtois atrapó un córner al final, lanzó la contra perfecta y Chadli firmó un golazo monumental que retrata a un aspirante a todo. Esta vez sí, Bélgica puede hacer algo grande.