“Solo muerto puedo regresar a Honduras”, dijo antes de partir migrante hondureño

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“Solo muerto puedo regresar a Honduras”, fueron las palabras de un migrante hondureño al despedirse de su familia para irse en la segunda caravana de migrantes que emprendieron un largo y peligroso viaje que los llevaría a los Estados Unidos.

Henry Adalid Díaz Reyes, de 26 años, buscó viaje junto a cinco amigos, su intención era buscar una mejor vida en Estados Unidos, pero la travesía le trajo una mala jugada. Sus palabras se hicieron realidad y hoy su historia marca un triste desenlace.

Leticia Reyes Banegas, tía de Henry, conocido popularmente como “Macano”, relató que el pasado 18 de octubre, por la noche, su sobrino llegó a su casa, en la colonia 19 de septiembre, en Comayagüela.

“Tía, mañana me voy para Estados Unidos, entonces le dije: hijo, no se vaya, porque eso no es sueño, eso una pesadilla, pero contestó, no tía, es peor la pesadilla que vivo en este país”.

A las 5:00 de la mañana del día siguiente, la visitó otra vez para decirle que a esa hora se marchaba con cinco amigos más. “Hoy sí tía, solo voy palante, palante y palante, y si un día regreso a Honduras, va ser muerto", dijo el joven migrante, según cuenta su tía con mucha tristeza.

"Macano" solo portaba 1,500 lempiras y una mochila donde llevaba un pantalón, dos camisas y un pantalón corto que llevaba puesto el día en que lo mataron con una bala de goma.

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Leticia recuerda que el domingo, a eso de las 12:00 del mediodía, minutos antes de su muerte, ella habló por teléfono con su sobrino, quien le manifestó que ya estaba en México.

“Tía, aquí está muy fea la cosa, porque están tirando piedras, pero aquí estamos pocos hondureños, la mayoría son salvadoreños". Ante el peligro, esta joven mujer le recomendó a su sobrino que se apartara del "molote", pero no le hizo caso.

A los pocos minutos Reyes Banegas volvió a llamar por teléfono a su sobrino, pero ya no le contestó y fue hasta las 6 de la tarde que los amigos llamaron para informar la mala noticia.

Este joven migrante trabajó mucho tiempo en los buses “rapiditos” de la ruta Residencial Francisco Morazán-Plaza Miraflores, pero ganaba muy poco dinero, por lo que se vio en la necesidad de cambiar de empleo, pero tampoco recibía lo suficiente para sobrevivir.

Muy consternada su tía contó a La Tribuna que Henry Adalid Díaz Reyes recibió el balazo adentro de México, pero al caer herido los amigos lo trasladaron en una ambulancia hacia un centro hospitalario de Guatemala, donde murió.