El inminente peligro de dar el celular a los bebés para contentarlos

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El psicólogo José Moreno ha abogado por “prevenir” estos comportamientos adictivos desde que los bebés tienen meses, porque algunos padres ya les dejan una tableta cuando lloran.

Moreno ha explicado que la neurociencia ha demostrado que el cerebro del niño, que es muy plástico los primeros años, no se desarrolla igual con un dispositivo tecnológico que con el contacto físico con otras personas.

Además, ha añadido que ese contacto humano tiene efectos positivos en las funciones mentales superiores, como memoria y percepción, además de contribuir a la regulación de la emociones en sus circunstancias diarias.

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En relación a la detección de las adiciones a las nuevas tecnologías, ha detallado que existe “una falta de control sobre el comportamiento”, ya sean videojuegos o redes sociales, y los niños o adolescentes “cada vez necesitan más tiempo de uso, a pesar de las consecuencias negativas”.

“No es lo mismo utilizar un dispositivo para trabajar o para actividades constructivas, que usarlo y que afecte negativamente al sueño, la alimentación o las rutinas”, ha aclarado.

Los padres tienen que percibir que existe un problema de adicción si se produce “una alternación de la vida diaria” en el comportamiento de sus hijos, según Moreno.

Cuando un niño o adolescente tiene un problema de dependencia tecnológica normalmente suele ser a varios dispositivos, ya que en un teléfono móvil ya se pueden encontrar las mismas aplicaciones que en una tableta, como las redes sociales y los juegos.

En estos casos de adicciones, “la responsabilidad no es solo del menor, los padres se tienen que comprometer en la intervención” con un profesional para solucionar este problema y estar “dispuestos a realizar cambios para asumir su parte”.

Así, ha recalcado que el ejemplo de los padres influye en sus hijos desde que son pequeños, ya que tienen a imitar todos sus comportamientos.