Pavo con guarnición de juicio político en EE.UU.

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Washington, 28 nov (EFE).- Estados Unidos celebra este jueves el día de Acción de Gracias con kilos de pavo sobre la mesa y un incómodo tema de conversación como guarnición en muchos hogares: el juicio político que podría enfrentar en las próximas semanas el presidente Donald Trump, y que divide profundamente a los estadounidenses.

 

Como cada cuarto jueves de noviembre, millones de estadounidenses se reunirán con sus familiares por primera vez en meses, y por mucho que traten de evitarlo, es probable que la política acabe por colarse en sus conversaciones durante el banquete.

 

La perspectiva de discutir con familiares o amigos de otro signo político ha sido una preocupación clásica a lo largo de la historia de Acción de Gracias, pero la tendencia a hacerlo se acentuó tras la elección de Trump en 2016 y promete alcanzar una nueva cota ahora que el mandatario se enfrenta a un proceso de destitución.

MANUALES PARA HABLAR DEL JUICIO POLÍTICO

El avance de la investigación en la Cámara Baja -donde el Comité de Inteligencia planea entregar un informe con las pruebas contra Trump a principios de diciembre- ha llevado a algunos medios a publicar manuales sobre «cómo hablar del juicio político en Acción de Gracias» o «cómo desmentir bulos» relacionados con el proceso.

 

Y aunque los anfitriones crucen los dedos para que se deje la política fuera de la mesa, ese propósito puede resultar imposible en un país donde las audiencias se han convertido en un espectáculo televisivo y han hecho que el 63 % de los estadounidenses sigan de cerca el proceso, según una encuesta de la emisora NPR.

Las opciones de convencer a algún familiar de la necesidad o la inutilidad de iniciar ese proceso de destitución son, sin embargo, escasas: en el clima polarizado que caracteriza la Presidencia de Trump, la mayoría de las opiniones son categóricas e inamovibles.

CADA UNO EN SU TRINCHERA

El 49% de los estadounidenses apoyan un juicio político a Trump, una proporción que ha aumentado solo ligeramente frente al 40 % que ya respaldaba esa idea cuando estalló el escándalo sobre las presiones del presidente a Ucrania, según una media de encuestas que elabora regularmente la web FiveThirtyEight.

La oposición demócrata necesita que ese porcentaje de apoyo popular al «impeachment» crezca si quiere convencer a algunos republicanos de pasarse a su bando en un eventual juicio político, en el que se necesitarían dos tercios de los votos del Senado, de estrecha mayoría conservadora, para destituir a Trump.

 

Pero las trincheras parecen estar formadas: a mediados de noviembre, el 62 % de los votantes estadounidenses no veía ninguna posibilidad de cambiar de opinión respecto al proceso de destitución, y solo el 19 % veía una «pequeña opción» de hacerlo, según una encuesta publicada por el diario Politico.

LOS VOTANTES DE TRUMP ABRAZAN EL DEBATE

Los simpatizantes de Trump tienen más posibilidades que sus detractores de sacar el tema del juicio político: el 57 % se atrevería a defender al presidente durante una cena con gente de otro color político, mientras que solo el 43 % de los críticos del mandatario haría lo mismo, indicó en mayo un sondeo del centro Pew.

Mientras, el sujeto de tantas discusiones, Trump, pasó el día de Acción de Gracias en su club privado de Mar-a-Lago (Florida), donde tenía previsto participar en una videoconferencia con militares.

La festividad conmemora un banquete de 1621 en el que, después de un duro primer invierno en Nueva Inglaterra, un grupo de colonos británicos celebró la buena cosecha del verano siguiente.

En los últimos años, sin embargo, algunos historiadores han cuestionado la narrativa tradicional de que los colonos compartieron amigablemente los alimentos con nativos americanos, dado que hay pruebas de que esos indígenas, los Wampanoag, vivían asediados por los británicos y sufrieron una masacre pocos años después, informó EFE.