Presidente de Costa Rica pide aprobar reforma fiscal en medio de crisis

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El presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, pidió a los diputados que aprueben en octubre próximo el proyecto de reforma tributaria, que ha provocado una huelga sindical que cumplió 17 días, pues "el tiempo ya se agotó" y se debe "resolver ya" la situación.

"El tiempo se agotó, lo que significa que el momento de resolver ya está aquí. Si bien Costa Rica crece y tiene indicadores positivos, la situación fiscal del país es delicada y amenaza la estabilidad de todas las personas", dijo Alvarado en una cadena de radio y televisión.

El mandatario insistió en que "es indispensable aprobar durante el mes de octubre el proyecto de reforma fiscal", a pesar de que sindicatos del sector público suman ya 17 días en huelga en rechazo de esa iniciativa y han convocado a una gran marcha para este miércoles.

La cadena se emitió momentos después de que se anunciara que el Banco Central compró letras del tesoro al Ministerio de Hacienda por unos 858 millones de dólares para financiar al Gobierno, un mecanismo que no se utilizaba desde 1994.

"No podemos postergar más la solución del problema fiscal, un problema que tiene ya casi 20 años de no ser resuelto, y que a nosotros como sociedad y a mí como presidente, nos toca arreglar", afirmó el mandatario.

"Podemos hablar mucho sobre la reforma fiscal, pero hoy es la herramienta que tenemos para resolver el problema y tenemos que implementarla", añadió.

La reforma busca paliar el déficit fiscal proyectado al 7,1 por ciento del producto interno bruto (PIB) para 2018 y además frenar el crecimiento de la deuda que este año superará el 50 por ciento del PIB.

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La iniciativa de ley tiene como punto estrella la conversión del impuesto de ventas del 13 por ciento en uno de valor agregado (IVA) de la misma tasa pero que gravará los servicios y algunos productos que estaban exonerados.

También incluye cambios en el impuesto sobre la renta y medidas para reducir el gasto público, como por ejemplo la disminución de pluses salariales.

Los sindicatos aseguran que la reforma fiscal afectará en mayor medida a las clases medias y bajas y beneficiará a los sectores ricos.