No presentan cargos contra policías que mataron a un afroamericano

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Washington, 2 may (EFE).- El Departamento de Justicia de EE.UU. no presentará cargos contra los dos policías blancos envueltos en 2016 en la muerte del ciudadano afroamericano Alton Sterling en Baton Rouge (Luisiana), un suceso grabado en vídeo que provocó una ola de protestas en todo el país.

El diario The Washington Post adelantó hoy la decisión del Departamento de Justicia de exonerar a los agentes Blane Salamoni y Howie Lake, citando a cuatro fuentes familiarizadas con el asunto.

Según el rotativo, en las próximas 24 horas el Departamento de Justicia anunciará que ha cerrado la investigación, abierta por el Gobierno de Barack Obama (2009-2017) y que trataba de determinar si los policías se guiaron por prejuicios racistas cuando dispararon contra Sterling.

La muerte de Sterling ocurrió el 5 de julio del año pasado, cuando dos agentes de policía respondieron a la llamada de un vecino que alertaba de un hombre negro que estaba vendiendo cedés de música fuera de una tienda y había comenzado a proferir amenazas mientras sostenía una pistola.

Los agentes de policía respondieron a la llamada, llegaron al estacionamiento de la tienda donde estaba el hombre, se produjo una confrontación y Sterling recibió varios disparos.

El suceso fue grabado por un teléfono móvil y las imágenes han sido repetidas durante meses por medios de comunicación.

El vídeo muestra a dos agentes blancos que tiran al suelo a Sterling y, una vez lo tienen completamente inmovilizado, uno de ellos saca lo que parece ser una pistola, la coloca en el cuello del fallecido y se oyen tiros mientras la cámara se aparta de la escena.

En la secuencia, antes de que la cámara se mueva, se oye una voz que grita: "¡Tiene un arma, un arma!

Horas después de los disparos, se produjeron las primeras manifestaciones en Baton Rouge, que acabaron multiplicándose en varias ciudades de Estados Unidos.

La muerte de Sterling coincidió en el tiempo con la de Philando Castile, otro hombre que perdió la vida el 6 de julio en Falcon Heights (Minesota).

Los dos sucesos reabrieron la polémica sobre el tema racial en Estados Unidos y volvieron a poner sobre la mesa el problema de la violencia policial contra las minorías.

Esta es la primera vez que el fiscal general de EE.UU., Jeff Sessions, ha rechazado perseguir judicialmente a los agentes de policía por un posible delito.

Las organizaciones defensoras de derechos civiles, como la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU), creen que Sessions no se esforzará en perseguir a los policías que comentan ofensas contra ciudadanos afroamericanos e hispanos debido a su controvertido pasado, marcado por acusaciones racistas.

Sin embargo, bajo el Gobierno de Obama, el Departamento de Justicia también tuvo difícil sacar adelante este tipo de investigaciones destinadas a determinar si los agentes actuaron por prejuicios raciales.

De hecho, el Departamento de Justicia no halló pruebas suficientes para presentar cargos contra el agente blanco que mató en 2014 al joven negro Michael Brown en Ferguson (Misuri) y tuvo que cerrar su investigación y dejar el caso a las autoridades locales.