Argentina: Foto de niña bebiendo agua de un charco conmueve e indigna las redes

Una niña mbyá guaraní intenta saciar la sed bebiendo en un pequeño charco de una plazoleta de Posadas (Argentina) que se convirtió en su hogar, mientras sus padres y hermanos tratan de vender algunas artesanías. La foto fue publicada en la red social Facebook y ya fue compartida más de 2.000 veces, además de generar todo tipo de comentarios.

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Miguel Ríos, un joven con marcado compromiso social, fue quien se encargó de difundir la imagen, que había sido tomada por otra persona sobre la avenida Mitre, a menos de diez manzanas de la Casa de Gobierno de Misiones. “Mientras el país se prende fuego, esta niña guaraní se hidrata desde el suelo. Algo estamos haciendo mal como sociedad, ¿no?”, posteó en Facebook.

A raíz de algunas críticas que recibió por la publicación, Ríos sostuvo que su intención fue que “de una vez por todas se inicie un debate social respecto a un problema que pasa desapercibido, no se hace nada, y los que deberían hacer algo, se llenan los bolsillos”. Y agregó que “es una foto para cuestionarnos muchas cosas y que se den cuenta de una vez por todas que ellos no eligen vivir así, sino que la situación en que viven los llevó a eso”.

En otra publicación, Ríos aclaró que los mbyá fueron asistidos por quien tomó la desgarradora imagen. Sobre la foto, dijo: “Yo tomé la decisión de subirla en mi Facebook para que tomen conciencia de una vez por todas, es la realidad que estamos viviendo. Creo que la mejor manera de protestar es esta, ya que los que deberían encargarse de ellos el único interés que tienen es de robar. ¡Dejemos de tapar el sol con la mano y de una buena vez que se hagan cargo o, si no, salgamos a escracharlos!”

En Misiones viven unos 6.500 mbya en poco más de 200 aldeas. Su principal fuente de ingresos es la venta de las artesanías y sobreviven de la escasa asistencia que les brinda la Dirección de Asuntos Guaraníes. Cuando las familias mbya viajan a Posadas para vender sus productos, viven durante días en las plazoletas porque no cuentan con albergues. Mientras sus padres ofrecen cestos y tallas, los pequeños se instalan en los semáforos a mendigar. Viven de la solidaridad y de la asistencia que le hacen llegar desde la Iglesia, señaló La Vanguardia.