«Si yo fui burra, mis hijos no», dice desesperada madre de escasos recursos

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Tener dos bocas que alimentar y no tener dinero para cumplir esa necesidad, volvería loca a cualquier madre soltera. Esa, es la situación que enfrenta Yuri del Carmen Paz, de 23 años, tiene dos hijos: uno de 7 años y una niña de 20 meses a quienes no puede alimentar y vestir por falta de dinero.

Paz, es oriunda de El Rama, llegó a Managua con el sueño de encontrar un trabajo digno, anhelo que no vio cumplido ante el abandono de su pareja. Ahora no tiene para la leche de la niña, menos para los gastos del niño mayor que cursa su segundo grado en una escuela cercana. "Una vez para diciembre mi hija se me gravó de neumonía y no me da pena decirlo, yo anduve con una receta pidiendo por toda Managua para comprar el medicamento de mi hija, un hombre en un bar me dijo: "en vez de que estés pidiendo vamos te voy a dar 300 pesos. ¡Te voy a hacer sentir mujer!". Yo, no soy de esas, no soy vaga, ni p%@=…Yo di la vuelta y me puse a llorar en una esquina y mi niño grande me dijo: "mamita cuando yo sea grande mamita yo te voy ayudar, yo te voy a comprar una casa y te voy a dar la comida", y eso duele que un hijo le diga eso a uno", dijo conmovida Paz.

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Actualmente, ella habita en una casa donde se la está brindando posada para que sus hijos no se expongan al peligro del día y a la frialdad de la noche. Paz necesita un trabajo de conserje ya que asegura que nunca aprendió a leer y a escribir. "Burra solo yo, yo quiero que ellos estudien que no les pase lo que a mí, yo les pido a la gente que me ayude, con leche, con pampers, con dinero, una casita, un terrenito, algo que yo les pueda dar. Sé que no son mi familia, sé que no son mis hermanos, pero por el amor de Dios ayúdenme, Dios les recompensara", agregó Paz, mientras observaba con aflicción sus sabanas sobre el suelo que es el lugar donde duerme junto a sus hijos.

La joven madre sale a lavar y a planchar y siempre se hace acompañar de su niña de 20 meses. "Yo lavo y plancho, usted sabe no hay ningún niño que no sea quietecito, pues. ¡Ayyy esa muchachita! Y yo por ganarme el pan de cada día de mis hijos me callo y me apuro a lavar para retirarme rapidito", comentó. 

Si este caso ha tocado su corazón no lo piense más diríjase a la parte trasera del mercado El Mayoreo, del bar Money, 3 cuadras y media arriba, contiguo a la iglesia Dios Está Aquí o bien llame al número 58826080.