Además del cloro, hay algo peor que irrita los ojos en las piscinas

Casi siempre una prologada exposición en el agua provoca malestar en los ojos, hay una razón científica para ello.

La mayoría de veces aseguramos que los químicos vertidos en las piscinas son los principales causantes del enrojecimiento y a veces, hasta de la piel. Pero un artículo de la revista catalana Apunts, Medicina de l’esport aporta un dato interesante.

Un compuesto llamado “cloramina” (NH2CI) provoca efectos negativos en los ojos y de eso están cubiertas las piscinas. Se trata de una composición química que combina cloro y sustancias que hay en el agua como orina, sudor, heces y otros fluídos, suciedad, etc. ¿Asqueroso no?

 

De este modo el cloro no se convierte en el principal culpable de los ojos rojos, la verdadera responsabilidad al fin y al cabo la tienen los nadadores, es decir todas las personas que se sumergen en la piscina.

La revista catalana explica que la cloramina afecta las mucosas de los ojos, nariz, faringe y vías respiratorias y en tal caso es mejor ducharse antes de entrar a nadar, de este modo se previenen enfermedades y se es más higiénico por el bien individual y colectivo.

Javier Hurtado, director médico de Fundación Rementería de España explica que “el cloro es muy irritante para los ojos, sobre todo en exceso, lo cual suele ocurrir a menudo en las piscinas públicas”.

Tras 30 minutos de permanecer en el agua, aparecen los síntomas de irritación en los ojos, los malestares pueden trasladarse a otras partes del cuerpo como la nariz y los oídos.

En países primer mundistas, las piscinas no solo tienen cloro, si no lámparas de radiación ultravioleta y ozono, para mantener a raya las cloraminas.

Cómo cuidar nuestros ojos en la piscina

El sitio de oftalmología de Barcelona “Innova Ocular” pone a disposición los siguientes consejos para cuidar la vista en esta temporada de vacaciones.

1. Si usas lentes de contacto, lo mejor es limpiarlas con una solución salina una vez termines de darte un  chapuzón. Sucede que estos objetos puede acumular bacterias por el contacto con el agua.

2. El uso de gafas acuáticas es imprescindible para que no te contamines los ojos. Si no tienes procura los abrirlos cuando estés bajo el agua.

3. Algo muy importante es NO compartir la toalla con la que te secas el rostro, eso puede propagar la suciedad y bacterias.

4. Las personas que se han sometido a una cirugía de vista recientemente deben tener muchísimo cuidado y evitar completamente el contacto con el agua. Lo mejor es no mojarse toda la cabeza.

5. Para los que padecen de conjuntivitis lo más ideal es evitar sumergirse en una piscina pública, pues su enfermedad podría afectar al resto de las personas.

6. Las gafas de sol ayudarán a mantener una vista relajada. Úsalos fuera de la piscina.

7. Por último recuerda ducharte antes y después de entrar al agua, para evitar transmitir suciedad o enfermedades.