El fútbol se redime con Perú y Australia se despide sin nada que celebrar

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Parecía increíble que Perú hubiera llegado a la tercera jornada de la fase de grupos ya eliminada y con dos derrotas en su casillero. Una selección que había emocionado a Rusia y al mundo entero con su fútbol y con una afición multitudinaria y sonriente. Este triunfo hace justicia con un genial André Carrillo y redime a Paolo Guerrero, que fue rescatado para disputar el Mundial en el último momento. En el estadio de Sochi ha habido lágrimas, las de Cristian Cueva que se acordó de su penalti errado contra Dinamarca, pero también de felicidad tras los dos goles con los que ha tumbado a Australia. La selección oceánica tenía una opción remota de pasar a octavos, pero dependía del otro partido del grupo.

Desde el pitido inicial demostró no confiaba demasiado en la victoria de Francia sobre Dinamarca -que de hecho han empatado-. Obligada a ganar a Perú, solo el triunfo galo le permitía soñar con pasar a octavos de final. Pero solo con la posesión del balón, al equipo oceánico no le alcanzaba para intimidar a su rival. Más bien al contrario, con la velocidad de Advíncula y de Trauco, el combinado andino armaba contragolpes con cierta facilidad. Fue así como André Carrillo marcó el 0-1 tras consumar con una espectacular volea un preciso centro de Guerrero.

 

Perú gritó el gol como si fuera el más importante de su historia. Y lo es, al menos para toda una generación que no había visto a la blanquirroja en un Mundial en los últimos 36 años. Mientras los aficionados peruanos se abrazaban y secaban las lágrimas en las gradas y en sus casas, Australia trataba de reaccionar con sus jugadores de más calidad. Un jugadón de Rogic, permitió al mediapunta disparar con la izquierda dentro del área, pero Gallese desvió lo justo a córner. Después fue una internada por la izquierda de Kruse, quien puso el balón en la bota de Leckie en boca de gol. Entre Ramos y Santamaría lograron desviar el balón que iba dentro de la portería.

Perú veía que podía volver a ganar un partido en un Mundial 40 años después. Y fue a por el segundo. Y lo transformó Guerrero, con un disparo a la mediavuelta dentro del área que desvió Behich. El delantero del Flamengo encontró recompensa a muchos meses de espera hasta que el Tribunal Federal de Suiza le concedió la cautelar tras haber suspendido por dopaje por el TAS.

Van Marwijk decidió cambiar sus tres hombres más adelantados por Arzani, Irvine y Cahill, el veterano delantero que buscaba su gol en el cuarto mundial consecutivo. Estuvo cerca de incluir su nombre junto al de Pelé, Uwe Seeler, Klose y Cristiano Ronaldo, pero Australia se va de Rusia sin nada que celebrar.