Condenado a muerte que exigía su ejecución, se suicida en su celda

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Un hombre condenado a muerte en Estados Unidos hace 11 años y que varias veces pidió celeridad en su ejecución, fue encontrado muerto en su celda en lo que parece ser un suicidio.

Brooke Santina, portavoz del departamento de prisiones de Nevada (oeste), dijo este martes a la AFP que Scott Dozier fue hallado "colgado en una sábana atada a un conducto de ventilación en su celda en la prisión Ely".

Dozier, de 48 años, fue condenado en 2007 por narcotráfico y el asesinato cinco años antes de Jeremiah Miller, cuyo torso fue encontrado en una maleta en Las Vegas. Estaba solo en la celda, según la vocera.

Santina señaló que el "aparente suicidio" está siendo investigado. Su familia fue informada y se ordenó una autopsia.

 

El prisionero estaba en el centro de un debate sobre el uso de drogas como el fentanilo -el poderoso fármaco que impulsó una crisis de adicción de opioides que ha matado a decenas de miles en Estados Unidos– para la pena capital.

 

En julio pasado su ejecución fue paralizada poco antes de la hora pautada, en medio de una demanda entre el departamento de prisiones y el fabricante de uno de los medicamentos en el cóctel letal.

Dozier había abandonado las apelaciones y varias veces manifestó su deseo de morir. "Creo que es genial, ha matado a gente en todas partes", dijo el prisionero sobre el fentanilo en una entrevista con el programa VICE de HBO por aquellos días.

 

El abogado de Dozier, Tom Ericsson, dijo al diario Las Vegas Review-Journal que habló con su cliente poco más de una semana antes su muerte. "Estaba bien de ánimo", dijo. "No noté ninguna indicación de que estuviera contemplando algo drástico".

Dozier consultó con Ericsson sobre cómo afectaba su condición los cambios políticos en el estado.

El nuevo gobernador Steve Sisolak, que asumió el lunes, es contrario a la pena de muerte, lo mismo que el nuevo fiscal general Aaron Ford. La última ejecución en Nevada fue en 2006.

Según Ericsson, Dozier ya había tratado de suicidarse y amenazaba constantemente con quitarse la vida. Al momento de morir no estaba bajo vigilancia de suicidio, y tampoco está claro cuando fue la última vez que los guardias tuvieron contacto con él.

Estados Unidos ejecutó a 25 prisioneros en ocho estados en 2018, según la ONG Death Penalty Information Center: todas fueron por inyección letal, menos dos que fueron en la silla eléctrica.