La historia detrás de los aviones de Rolando Canda

Foto: Los aviones reciclados /TN8
Foto: Los aviones reciclados /TN8

Cada persona tiene su manera de entretenerse, pero algunos dedican su tiempo a hacer cosas creativas y llamativas; así es el caso de Rolando Gutiérrez Canda, un hombre de 58 años de edad, que elabora aviones de reciclaje, originario del municipio de El Viejo en el departamento de Chinandega.

Aunque para Don Rolando no fue posible ser piloto, al menos se quedó con la satisfacción de poder elaborar lo que un día quiso manejar; aviones hechos con materiales reciclados.

 

«En mi infancia miraba los aviones y deseaba ser piloto, pero antes no había estudios ni condiciones económicas para mis padres, entonces me quedé solo con la ilusión de hacerlos«; expresó Rolando Canda.

Los aviones que elabora tienen una medida de 28 pulgadas, pero para hacerlos necesita 56 latas que recoge en las calles, soportes, varillas de paraguas y alambre de amarre de construcción; siendo estos materiales reciclados importantes para el cuidado del medio ambiente.

Foto: Los aviones reciclados /TN8
Foto: Los aviones reciclados /TN8

Los aviones reciclados

«La primera vez me llevó 3 meses hacer uno, pero fue porque costó encontrar latas buenas, las quebradas no me sirven, tiene que ser lata completa»; añadió Canda.

En la actualidad puede tardarse hasta 3 días como máximo en elaborar un avión, muy diferente en comparación al primero que hizo hace 3 años.

En su cuenta lleva haciendo 25 aviones que son utilizados para decorar su casa y otros regalados a familiares; todavía no se ha animado a comercializarlos por el costo que podría ser uno de esos tamaños, algo que le gustaría haber aprendido años atrás.

«Ahora me digo a mí mismo que hubiera sido bonito hacerlo joven, porque hasta le hubiera enseñado a unos cuantos alumnos, y enseñarles lo poquito que sé, que ahora les serviría mucho más a los jóvenes»; mencionó Rolando.

Foto: Los aviones reciclados /TN8
Foto: Los aviones reciclados /TN8

Aunque no los vende, le satisface a sí mismo poder elaborarlos y para él es más que suficiente, pero si alguien desea comprar alguno o que se lo haga a su gusto; se anima a hacerlos.

«Mi familia me dice, sos loco, para qué haces eso (risas) pero yo les digo que esto es algo que sirve para matar el tiempo y más ahora que ya no trabajo, entonces esto me sirve para distraerme y me gustaría que algún nieto lo aprendiera»; destacó Don Rolando Canda.

Este hombre viejano es un ejemplo claro de que hay maneras creativas y productivas de invertir el tiempo sobrante; y que también son opciones que hoy en día pueden optar los jóvenes para emprender y prosperar.