842 millones de personas sufren desnutrición crónica

diamundial16102013

Los «Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición» son el tema central del Día Mundial de la Alimentación que se celebra este miércoles, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

A pesar de los progresos realizados, hoy en día cerca de 842 millones de personas en el mundo sufren desnutrición crónica.

«Los modelos insostenibles de desarrollo están degradando el medio ambiente, amenazando a los ecosistemas y la biodiversidad que serán necesarios para nuestro abastecimiento futuro de alimentos», señala LA FAO en un comunicado.

Si bien los esfuerzos de los Estados y de las agencias de la ONU han permitido reducir drásticamente el número de personas que padecen hambre (más de mil millones en 2009), el número de personas con malnutrición – que sufren de una o más deficiencias en micronutrientes (vitaminas y otros)- alcanza los 2 mil millones.

La malnutrición afecta a 26% de niños que presentan un retraso de crecimiento y 1,4 mil millones de personas con sobrepeso, de acuerdo a la FAO.

Para el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que proporciona ayuda de emergencia a 80 países, es imperativo aumentar rápidamente el número de madres y niños que reciben productos nutricionales especializados.

«Si la comunidad internacional invierte 1,2 millones de dólares por año durante cinco años para reducir las deficiencias de micronutrientes, la disminución de la mortalidad infantil y el impacto positivo en las ganancias futuras podrían llegar a 15,3 mil millones de dólares», indica el PMA, citando a expertos.

Otro problema, subraya la FAO, es el despilfarro de alimentos. Mas de mil millones de toneladas de alimentos, equivalentes a una tercera parte de la producción mundial, son despilfarradas cada año por valor de 750.000 millones de dólares.

«Con un cuarto de esta cantidad, se podría alimentar a las 842 millones de personas que sufren hambre en el mundo», asegura Robert van Otterdijk, experto de la FAO

Tomado de AFP