Iota pone en evidencia abandono estatal de las islas en su paso por Colombia

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Una persona muerta y una desaparecida, seis heridos, una isla de 6.000 habitantes devastada y una estela de críticas al Gobierno de Iván Duque por no prever la destrucción, ha dejado el huracán Iota a su paso por Colombia. 

Mientras se van conociendo los destrozos en la paradisiaca Providencia, el Ejecutivo está cuestionado por no haber ordenado una evacuación preventiva, como hicieron varios países de Centroamérica el fin de semana, cuando ya se anunciaba que el Archipiélago de San Andrés y Providencia estaban en la trayectoria del huracán.

 

El presidente se ha defendido diciendo que no era posible prever que este se convirtiera en huracán de categoría 5 y que desde mayo había protocolos por la temporada de ciclones y tormentas tropicales. 

 

“Este es un evento sin precedentes en el país. Un huracán es algo impredecible. No se había visto un huracán de esta categoría en Colombia”, dijo este martes tras conocer la dimensión de la destrucción de la isla. Sin embargo, un huracán de menos categoría también suponía enormes riesgos para una población como la de Providencia que no cuenta ni con un hospital equipado para atender una emergencia de estas características.

 

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, además, advirtió desde el viernes cuál era la trayectoria de lo que era en su momento una tormenta tropical y el sábado en la tarde ya mencionaba que Iota era casi “un huracán”. “Se esperan condiciones de huracán y es posible que los impactos de las marejadas ciclónicas comiencen en Providencia a última hora del domingo”, difundió el Centro Nacional de Huracanes el sábado en la noche.

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El aviso también mencionaba al archipiélago de San Andrés al que seguían llegando turistas como parte de la reactivación económica promovida por el Gobierno central ante la pandemia de covid-19. “Es una situación extremadamente peligrosa y se espera que Iota sea de categoría 4 al tocar tierra”, decía el nuevo reporte. Pero solo el lunes al mediodía, cuando ya el huracán tenía vientos máximos de 230 kilómetros por hora, el ministerio de Transporte decidió cerrar el aeropuerto de San Andrés.

 

El lunes fue un día de caos porque mientras tanto en San Andrés, que tiene 70.000 habitantes, se cortó el servicio de energía; la información de Providencia era nula y afloraban las molestias por el abandono de esta región por parte del Estado central. “En 2004 el Huracán Beta, de categoría 1 dejó destrozos de un 40 por ciento de la isla. No había albergues, ni hospital en una isla de 17 kilómetros cuadrados. 

En 2020, huracán Iota, categoría 4-5, llega a Providencia y seguimos sin albergues ni hospital dieciséis años y cuatro gobiernos después”, se quejaba el músico Elkin Robinson, uno de los artistas más conocidos de Providencia.

 

El lamento de los isleños tiene fundamento en las promesas incumplidas de varios Gobiernos centrales y en la corrupción del gobierno regional que los tienen anclados en problemas como la falta de agua potable, una infraestructura de salud deficiente- que ya se había puesto a prueba con la crisis sanitaria de la covid-19 y de conectividad. 

Promesas de Duque 

Precisamente, la primera visita que hizo Iván Duque al ser elegido presidente en 2018 fue a San Andrés y allí prometió “establecer un plan completo de respuestas de corto y mediano plazo”. “Vinimos a hablar sobre el servicio de conectividad y cómo podemos buscar soluciones en los próximos meses y que abordemos el problema de agua y alcantarillado”, dijo en ese momento el mandatario.

 

Ahora, tras la devastación de Iota, Duque prometió un plan de reconstrucción a 100 días que, dijo, comenzará con la remoción de escombros, restablecer el fluido eléctrico y la conexión de telecomunicaciones. “La afectación es una destrucción del 98% de la infraestructura”, afirmó Duque, quien anunció que por ahora instalarán un hospital de campaña, informó El País