Banda Nica Mani con Chile estafada por bar granadino

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  En las redes ya es toda una noticia el pleiton que se armo en un bar de Granada el pasado fin de semana. El dueño de un bar en la gran sultana dejo hueliendose el dedo a la banda Mani con Chile. Kevin Leigh Cohen, estadounidense, dueño del local, acordo con los chavalos 50 dolares por el chivo durante el cierre del Festival de poesia en la localidad antes mencionada. David Martínez, músico de Maní con chile, asegura que desde el principio Cohen no le dio un trato adecuado: ignoraba sus palabras y parecía predispuesto al enojo en caso de que David quisiera hablar sobre los detalles del acuerdo. Dos sets de doce canciones cada uno fue lo acordado. El público empezó a llegar y estaba animado: había muchos señores y poetas disfrutando del concierto. Luego del primer set, les dieron la cena a los músicos: una pasta de tomate a la sin gracia. Ernesto Centeno, el vocalista, le pidió algo de queso a los meseros, quienes se negaron a dárselo argumentado que Cohen se molestaría. El concierto ya estaba en su segundo set cuando David Martínez sintió un movimiento a su costado izquierdo: un ladrón había sustraído su cerveza y se estaba robando sus instrumentos. “Inmediatamente detuve el concierto y salí corriendo tras él hasta alcanzarlo. Le di un golpe en la quijada que lo desmayó antes de que mis compañeros acudieran”. Al regresar al escenario, Martínez explicó al público a través del micrófono de lo sucedido. “Lamentablemente hay muchos amigos músicos a quienes les han robado sus instrumentos y nosotros debemos velar por nuestro oficio”, les aclaró. El público se mostró comprensivo con los músicos más no así Cohen: la policía se presentó al bar poco después del incidente del ladrón a averiguar qué había pasado, y Cohen les exigió a gritos a los Maní con chile que salieran a aclarar el malentendido. Una vez relatada la historia a los oficiales, se quedaron un rato más en el bar y luego se retiraron. Al terminar el concierto, los Maní con chile solicitaron su pago y la factura de lo que habían consumido. César Dávila, el percusionista, se fue a hablar con Kevin Cohen, quien negó a gritos el acuerdo de 50$ y le entregó a David Martínez sólo 700 córdobas. Luego se adentró al bar y al salir empezó a discutir con Ernesto Centeno y le mostró una pistola. “¡David, mirá a este maje, me está enseñando una pistola!” dijo Ernesto, y ahí fue cuando Kevin alzó el arma y la mostró abiertamente. Ernesto, furioso, le dijo que se atreviera a dispararle; Christine Goffredo, la pareja de David Martínez, le gritó a Cohen que era un estúpido y que no podía faltarles al respeto de ese modo a los músicos nicaragüenses; el aludido empezó una discusión en inglés con ella hasta llegar a insultarla. Antes de que los ánimos se caldeasen más, los Maní con chile y compañía optaron por retirarse del bar. Fue una noche que los músicos tuvieron que pasar en la calle, muy pendientes de sus instrumentos, puesto que el Parque Central de Granada se llena de ladrones al caer de la noche. David Martinez explicó que no pudieron poner formal denuncia debido a sus compromisos laborales: “Lamentablemente, tuvimos que regresar a Managua a las 4:00 a.m. pero de habernos quedado, hubiéramos puesto la denuncia en la estación de Granada. El dueño del lugar no sabe tratar a los nicaragüenses y nos dimos cuenta la noche que desgraciadamente tocamos en su bar. Gracias al público de Managua y Granada que nos acompañó, buena nota, esperamos regresar en otra ocasión con todos los juguetes, pronto”. Al llegar a Managua al Centro Cultural Quinto Sol (también conocido como El Ciprés) y comentar la historia, descubrieron que no era primera vez que Kevin Cohen hacía ese tipo de jugadas por comentarios de sus colegas músicos. “Nos dijeron que no podíamos poner la denuncia después de 48 horas lo sucedido”, continúa Martínez, “Por eso solicitamos y pedimos que al leer esto utilicemos las redes sociales para denunciar el abuso y el atropello laboral cometido en contra de los artistas por personas que no deberían tener locales disfrazados de fachada cultural”. ¿Lo más indignante e irónico de todo? Kevin Cohen también es músico, y una persona sin ética laboral ni respeto por nada ni por nadie. También posee antecedentes por perturbación por ruido, acusaciones que no ha querido asumir.  

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