Al calor de los tragos mata a su trabajador de un balazo

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En el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencias esta mañana de viernes se desarrollaba el proceso contra Marlon José Santos Rivas de 45 años, quien el 24 de marzo aproximadamente a las 5 y 30 de la tarde le quitó la vida a su trabajador Gerardo José Carballo Jarquín de 33 años, hecho ocurrido en Managua.

"Yo quería a Gerardo como a un hijo, él no era únicamente mi trabajador sino más que eso, mi amigo confidente. Lo que él necesitaba yo le ayudaba porque hasta su mamá me decía 'cuidamelo'. Lo que pasó yo aún no entiendo, fue cosa del maldito guaro", fueron las palabras del comerciante.

La tragedia ocurrió dentro del tramo propiedad del ahora acusado en el populoso Mercado Oriental, lugar donde la víctima después de una jornada de trabajo junto a otros compañeros comerciantes esa tarde de sábado tomaban licor en compañia de Marlon Santos, quien había comprado las cervezas para un "supuesto relax".

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El representante del Ministerio Público dijo a la juez Indiana Gallardo, titular del Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencias, que ya al calor de los tragos el procesado quien posee antecedentes penales por delitos de amenazas y lesiones, sacó un revólver calibre 38 y en presencia de otras personas apuntaba con el arma a la víctima, gritándole: "Yo te quiero como a un hijo. El día que vos me fallés te mato. Mejor que nadie sabés cómo te aprecio, pero no me importaría usar esta pistola si te portás mal".

Sus demás trabajadores le decían que bajara el arma y evitara una tragedia, palabras que aparentemente más lo enfurecian, por lo que después de tres intentos detonó la pistola impactando a la víctima con un certero balazo en el cuello.

Minutos después el acusado junto a las otras personas que presenciaron la tragedia trasladaron a la víctima al Hospital Alemán Nicaragüense, pero ya no había nada que hacer, ya iba sin signos vitales. Según la denuncia él mismo llamó telefónicamente a la esposa del fallecido y le dijo que delincuentes quisieron asaltar el tramo y éste se opuso y fueron ellos que lo asesinaron, versión desmentida de manera inmediata por testigos y pruebas periciales que realizó la Policía Nacional.

Durante el proceso de la audiencia inicial a través del abogado defensor del acusado, pidió la palabra a la juez, derecho que se le fue otorgado y colocándose de pies y viendo de manera fija a la esposa de Gerardo y al hermano del mismo les dijo: "Yo jamás miré a Gerardo igual que mis demás trabajadores, él era especial, les pido a ustedes más que disculpas me perdonen por lo ocurrido. La verdad no pude controlar el guaro, este vicio me causó el problema por el que ahora estoy enfrentando, metido en una celda a la que nadie quisiera estar, rodeado de personas que jamás había conocido. Perdónenme por favor y demen otra oportunidad, háganlo porque estoy enfermo y no quiero terminar mis días encerrado", relató el hombre con un nudo en la garganta.

Familiares de la víctima de manera inmediata pidieron a la jueza pusiera mano dura al acusado y no permitiera ningún beneficio pues de manera cruel le quitó la vida al indefenso joven que confió en él y jamás pensó lo mataría, palabras que fueron reforzadas después por el representante del Ministerio Público.

La juez Indiana Gallardo después de haber escuchado a todas las partes ordenó elevar la causa a juicio oral y público, manteniendo siempre la prisión preventiva en el Sistema Penitenciario Nacional.

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