Estos son los 9 efectos que el alcohol tiene en el cerebro

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Foto: Psicología y Mente

Debido a la gran cantidad de funciones y a la sensibilidad de este a los cambios, el cerebro es uno de los órganos corporales más afectados por el consumo de alcohol. Este consumo es capaz de alterar cualquier función cerebral, incluyendo el raciocinio, las emociones y el juicio.

A pesar de que cada persona tolera esta sustancia de foemas diferentes existen una serie de efectos del alcohol en el cerebro que todas las personas experimentan en mayor o menor medida. A continuación se explicarán cuáles son estos efectos y su gravedad.

Diferencias individuales de los efectos del alcohol

Es más que conocido que el consumo de alcohol, tanto ocasional como recurrente, puede ocasionar numerosos efectos en el cerebro. Cuando este consumo es excesivo, debido a problemas de alcoholismo, este puede llegar a ocasionar deterioros irreversibles a nivel cerebral.

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No obstante, aunque existan patrones comunes, las consecuencias derivadas del consumo de alcohol no son las mismas para todas las personas; existiendo considerables diferencias según la edad, el sexo o el peso.

A continuación enumeran una serie de factores que determinan tanto la forma como el grado en que el alcohol afecta al cerebro:

Asiduidad con la que la persona consume alcohol.

Edad en la que inició en consumo de alcohol y duración del consumo.
Edad actual de la persona.
Nivel de educación.
Sexo.

Antecedentes genéticos.
Historial familiar de alcoholismo.
Exposición prenatal al alcohol.
Estado de salud a nivel general.
Efectos del alcohol a corto y a largo plazo.
El alcohol tiene la capacidad de comenzar a generar efectos sobre el organismo, por leves que sean, ya desde el primer trago. Todos estos efectos que provoca a corto plazo se intensifican y conservan en el tiempo a medida que el consumo se vuelve más y más frecuente.

Efectos del alcohol en el cerebro a corto plazo

Los primero efectos que puede experimentar una persona que ha consumido alcohol en cualquier dosis incluyen alteraciones motrices, dificultades para caminar, lentitud en los tiempos de reacción o habla difusa.

Asimismo, existen una serie de consecuencias más graves que aparecen entre los primeros momentos del consumo de alcohol hasta pasadas horas o incluso días tras su ingesta. Estos efectos son los siguientes.

1. Cambios emocionales

El consumo de alcohol conlleva una serie de desequilibrios en la química cerebral que afectan tanto al comportamiento, como a los pensamientos, sentimientos y emociones. Estas perturbaciones en la química del cerebro favorecen la aparición de cambios emocionales como ansiedad, depresión o agresividad.

A pesar de que tradicionalmente, la personas han utilizado el alcohol como un medio para desinhibirse, para sentirse relajados o incluso para ser más sociables y extrovertidos; la ingesta excesiva de alcohol tiende a transformar estas emociones en ansiedad, agresividad y tristeza o depresión a corto plazo.

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2. Lapsos de memoria

La ingesta del alcohol puede llegar a producir pequeños deterioros en el hipocampo. Este deterioro se manifiesta a través de lapsos en la memoria, los cuales pueden presentarse solamente unas horas después de haber consumido pequeñas cantidades de alcohol.

No obstante, cuando este es ingerido en grandes cantidades, con el estómago vacío y en cortos períodos de tiempo la persona puede llegar a experimentar olvidos de intervalos de tiempo más amplios o incluso sucesos completos.

3. Pérdida de conocimiento

Los síncopes o pérdidas de la conciencia por breves períodos de tiempo son habituales en aquellas personas que beben grandes cantidades de alcohol de manera muy rápida. Esta rapidez en la ingesta hace que los niveles de alcohol en sangre aumentan vertiginosamente, provocando desfallecimientos y pérdidas de conocimiento.

4. Impulsividad

Consumir alcohol tanto en pequeñas como en grandes dosis, puede interferir en las conexiones del córtex prefrontal del cerebro. Esta zona es la encargada de mediar en la impulsividad de la persona, así como en la organización de su comportamiento.

Cuando los niveles de alcohol en sangre comienzan a aumentar la persona es susceptible de experimentar comportamientos impulsivos que seguramente nunca hubieran llevado a cabo en condiciones de sobriedad, indicó Psicologia y mente.

 

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