Rafael Amaya habla de su adicción: “las drogas son la muerte”

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Rafael Amaya habla de su adicción: “las drogas son la muerte” / Show News

El reconocido actor mexicano Rafael Amaya estuvo varios meses alejado de los focos mediáticos, nadie sabía de él y se especulaba sobre su salud y su adicción a las drogas

Ahora, el artista dio declaraciones sobre su vida y reconoció que estuvo al borde del abismo. En una sincera entrevista con la revista People en Español abrió su corazón, confirmó todo lo que ha pasado y cómo ha logrado salir a adelante. “Perdí mi paz interior, el amor que le tenía a mi familia, a mi trabajo. 

Poco a poco me fui sumergiendo en el fango oscuro del alcohol y las drogas, viviendo todos los excesos posibles habidos y por haber. Soy un ser humano, no soy un robot. Me dejé llevar por el alcohol, las banalidades”, expresó. El papel como “El Señor de los Cielos” se lo tomó muy en serio, a tal punto que se creía imparable. 

“Creo que las malas amistades y no tener los pies en la tierra me llevaron ahí. Alejarme de mi familia, de mis amigos, de las buenas amistades, de la gente que realmente te quiere por quien eres, no por lo que significas. Alejarme, aislarme, no prestarle atención a las cosas buenas porque los ángeles ahí están siempre, nada más que no sabemos escuchar. Los buenos amigos ahí están siempre, pero como no tomaban ni estaban en la fiesta ni tenían carros lujosos ni yates ni nada, pensaba que no estaban a mi nivel. ¡Imagínate las babosadas en las que estaba pensando! Era algo ridículo, yo no sabía que lo más preciado que tiene un ser humano es la salud y la estaba perdiendo. Lo que detonó todo esto fue alejarme de Dios y de mi familia. Alejarme de las personas que me aman”. manifestó. 

Pese a toda la fama que tenía, Amaya se sentía inseguro, tenía muchos problemas personales, psicológicos y sentía que estaba volando sin ningún rumbo. 

“También me dejé llevar por muchas cosas que no debí haberme dejado llevar. Mucha gente me catalogaba como ellos querían que fuera y de alguna forma siempre me ha gustado quedar bien y darle placer a la gente en cuanto a cómo me veo, qué es lo que digo, el video que quieren que grabe. Me dejé llevar”, relató. 

Durante todos estos meses “perdido” Amaya utilizó la barba larga, gorra y algunos atuendos para no ser reconocido, mientras caminaba por algunos países de Europa, Centroamérica y Suramérica. 

La rehabilitación 

Hace 8 meses el protagonista tocó fondo y reconoció que necesitaba ayuda. Llamó a su buen amigo, Roberto Tapia quien hizo hasta lo imposible por llegar hasta donde estaba y lo internó en una clínica de rehabilitación, donde estuvo 4 meses. 

“Estaba pidiendo a gritos que me ayudaran porque me sentía muy solo. Sentía que había perdido todo, incluso sentía que mi vida no valía, que había sido un error haber sido actor (…) No quería ningún tipo de compromiso ni conmigo ni con ninguna pareja ni con trabajo ni con nada. Las drogas son la muerte, por eso quiero mandar este mensaje y ver esta portada como un mensaje positivo”, dijo sobre la portada de la revista y las declaraciones que accedió a dar. 

En dicha clínica lo ayudaron y ahora reconoce que se siente muy bien, con ganas de conquistar el mundo, pero con los pies en la tierra. 

“Este último año estuve sumergido en todo tipo de excesos y llevo veintitantos años trabajando como actor. Sí me afectó un poco la fama, la verdad, pero ahora ya empiezo con el pie derecho y con todos estos ángeles. No quiero volver a perder el amor que se me ha brindado y la fe que tengo ahorita. Hoy siento que tengo el control de mi vida en mis manos, tengo la paz en mis manos. Soy algo nuevo, volví a nacer. Quiero transmitirle esto a la gente. Mi pregunta es: ¿De qué manera puedo ayudar a la gente? Poniendo mi granito de arena con los medios”. 

“No tengo nada que esconder, no le tengo miedo a nada. Ya subí, bajé, me caí, me volví a levantar. Estoy sin tapujos y sin máscaras, sin mentiras. Sigo yendo a juntas, pero estoy terminando mi proceso. Esto es de por vida. Fue un tratamiento de cuatro meses y estoy muy agradecido, contento. Tengo la fe en mis manos, siento una tranquilidad como nunca la había sentido y la rehabilitación es para quien quiere”, aseguró el artista de 43 años.

Además, está dispuesto a seguir actuando y sueña con encontrar al amor de su vida. “Lo que me hacía falta era amor a mí mismo. Si yo no me quería, ¿cómo iba poder querer a alguien más? Si no conocía el significado del amor, ¿cómo podía darle amor a otra persona? Me siento preparado para ejercer la fe, el amor en mí y vamos a ver qué pasa. Hoy por hoy estoy soltero, me siento muy enamorado de la vida, de Dios”, finalizó.

 

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