Mujer recibe un segundo trasplante de cara en EE.UU.

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Carmen Blandin Tarleton, de 52 años, se sometió en 2013 a una cirugía de trasplante facial y, siete años después, ha tenido que volver al quirófano para someterse a la misma operación, convirtiéndose en la primera persona en EE.UU. que recibe dos veces un rostro por vía quirúrgica y la segunda en todo el mundo, informa la agencia AP.

La operación duró 20 horas y tuvo lugar en julio en el Hospital Brigham y Women de Boston. Un equipo de 45 médicos le retiró el trasplante fallido y preparó los nervios sensoriales y vasos sanguíneos para conectarlo con el nuevo. La estadounidense se recuperándose actualmente en su casa, a la espera de que su nueva cara empiece a ejercer sus funciones sensoriales y locomotoras en los próximos meses.

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La mujer tuvo que pasar de nuevo por el quirófano después de que el año pasado empezara a mostrar síntomas de incompatibilidad en el rostro transplantado: le salieron manchas negras por insuficiencia del flujo sanguíneo, se le inflamaron los párpados y sus labios empezaron a desaparecer, por lo que no podía comer. Desde entonces, Tarleton casi no podía salir de casa y tuvo que tomar fuertes fármacos contra el dolor.

 

 

Los médicos explican que un 98 % de los donantes fueron rechazados por incompatibilidad con los tejidos de la mujer, debido a sus heridas anteriores.

Sin embargo, esperan que el nuevo trasplante, de un donante anónimo, dure más, debido a que ahora existe una mayor compatibilidad con los tejidos. "El dolor que tenía se fue", explica Tarleton. "Estoy realmente feliz", añade la mujer, que reconoce, no obstante, que le llevará tiempo acostumbrarse a su nueva cara, tanto a ella como a su familia. "Es raro, no voy a mentir", confiesa.

 

 

En 2007 su marido le arrojó soda cáustica a la cara en un ataque de celos, lo que le causó quemaduras en el 80 % del rostro. Tarleton también perdió la vista. Tras someterse al primer trasplante y recibir una córnea sintética en su ojo izquierdo, la estadounidense empezó a tocar el piano y a viajar, participando en distintos eventos con discursos, en los que incluso reconoció haber perdonado a su esposo, que murió en prisión tras haber sido condenado a 30 años de cárcel.