Sentencian a «La Reina del Sur» de Guatemala

Una guatemalteca acusada de dirigir una organización de narcotráfico y lavado de dinero con operaciones en América Central y Sudamérica fue sentenciada el martes en una corte federal de Miami bajo un estricto hermetismo.

Marllory Chacón Rossell, acusada de asociarse ilegalmente con otros para distribuir cocaína a sabiendas de que sería importada a Estados Unidos, enfrentaba una condena de entre 10 años de cárcel a prisión perpetua. Los detalles de la sentencia, sin embargo, no fueron revelados porque la audiencia se realizó a puertas cerradas a pedido de su defensa.

«Hubo sentencia», manifestó la abogada defensora Bonnie Klapper al término de la audiencia de poco más de una hora de duración. «No puedo comentar. Todo está sellado. El proceso, la condena, todo, por cinco años», explicó.

Una funcionaria de la oficina del juez José Martinez, por su parte, dijo a la AP que el magistrado tampoco daría detalles.

Chacón, que desde enero de 2012 figura en la lista de narcotraficantes de la Oficina para el Control de Bienes en el Extranjero (OFAC, por su nombre en inglés), apareció en la sala vestida con traje de camisola y pantalón de color beige, con su cabello castaño largo suelto. Estaba esposada y llevaba grilletes en sus tobillos, y al llegar tenía aspecto relajado y una amplia sonrisa en sus labios.

Chacón, quien permanece detenida en una prisión federal del centro de Miami, selló en diciembre de 2014 un acuerdo con la fiscalía por el que se declaró culpable de la única acusación que enfrentaba y se comprometió a colaborar con las autoridades ofreciéndoles información.

Los narcotraficantes suelen firmar ese tipo de pactos para recibir una condena más leve.

De acuerdo con OFAC, Chacón «es responsable de transportar miles de kilos de cocaína cada mes a través de Guatemala a México, y luego a Estados Unidos. También se cree que cada mes lava decenas de millones de dólares procedentes del narcotráfico, lo que la convierte en la lavadora más activa de Guatemala».

Según el proceso judicial, la mujer trabajaba en Colombia, Venezuela, Panamá, Honduras, Guatemala y México, entre otros.

MIAMI (AP)