Qué son las feromonas, ¿las tenemos los humanos?

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Los humanos somos animales racionales que compartimos, en buena parte, formas de nuestro funcionamiento biológico con las demás especies. Y en este universo común, un curioso elemento intriga la ciencia: las feromonas que determinan en el comportamiento animal. ¿Qué son? ¿Las tenemos? ¿Cómo nos afectan?

Las polillas hembras, distintas clases de peces y crustáceos utilizan las feromonas para aparearse. También muchos mamíferos se comunican a través de las feromonas para reproducirse, como los ratones, las ovejas, las cabras y los leones. Las hay para diversas interacciones entre individuos de una misma especie, pero las más habituales sirven para manifestar interés reproductivo.

Se trata de una clase de químico que se emite a partir de señales odoríferas que se distinguen del mero olor de una determinada especie. Están dotadas de intencionalidad, es decir, se emiten para lograr un objetivo.

En el mundo de las abejas, por ejemplo, la reina guía las acciones de las abejas obreras a partir de las feromonas, que envía señales específicas para el funcionamiento y organización de las demás. 

Lo que dota a la reina de esta capacidad es precisamente su desarrollo sexual, que no tienen las abejas obreras. Cuando la reina muere, se elige a una de las larvas para reemplazarla, y se la alimenta con lo que se conoce como 'jalea real', sustancia segregada por las abejas obreras que produce fertilidad. 

La larva designada reina la consume por más tiempo que el resto de las larvas, lo que le da desarrollo sexual y mayor expectativa de vida comparada a las demás. Esto le otorga la potestad de guiar a las demás a través de las feromonas, y el ciclo se repite cuando muere.

El caso de las abejas demuestra la diferencia de las feromonas respecto a otros olores emitidos por animales que son involuntarios, como cuando un mosquito rastrea para picar, según explicó a National Geographic el zoólogo Tristram Wyatt, de la Universidad de Oxford, Reino Unido.

¿Feromonas humanas?

Aunque no hay consenso científico en que existan o no feromonas en humanos, han habido diversos estudios de posibles comportamientos propios de nuestra especie que podrían deberse a esta clase de químicos.

Uno de los estudios pioneros fue el de la psicóloga estadounidense Marta McClintock, que en 1987 se dedicó a investigar el origen de la sincronía de los ciclos menstruales de las mujeres que conviven juntas y se lo atribuyó a un origen feromonal. Desde entonces varios estudios han puesto en duda que la sincronía menstrual exista, y no ha habido respaldo científico hasta ahora que pruebe que el fenómeno se deba a esta clase de químico. 

Otros estudios han abordado la posible influencia de feromonas en la atracción sexual entre individuos. Según explica Wyatt, en la actualidad las investigaciones sobre el tema están enfocadas en descubrir si los esteroides androstadienona y estratetraenol son feromonas humanas.

Desde 1991 hasta hoy han habido 61 estudios experimentales publicados acerca de la influencia en el aroma de lágrimas, sudor y otras secreciones humanas en la atracción sexual de las personas. Sin embargo, el zoólogo asegura que, hasta el momento "no existe documento publicado o combinación de estudios en ninguna parte que proporcione evidencia efectiva de que se trate de feromonas".