Pobreza y hambre en medio del desastroso bono en El Salvador

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A doña Victoria se le acabó el poco dinero que tenía. La cuarentena impuesta por el gobierno de El Salvador desde el sábado 21 de marzo, la obligó a dejar de vender frutas junto a su hija, en la entrada de la calle que conecta a Santa Tecla con Comasagua.

El rostro de la señora que cumplió sus 67 años el pasado 6 de marzo, se hizo público el lunes pasado, cuando frente a una cámara de televisión, expresó su frustración al no salir beneficiada del bono de los $300 que el presidente Nayib Bukele prometió a través de la oficina Centro Nacional de Atención y Administración de Subsidios (Cenade).

El clamor de tristeza de doña Victoria ante la cámara conmovió a muchos, tras expresar que “la única fruta que tenía para vender se le había podrido”.

 

Este martes, parte de esa misma tristeza le seguía azotando, pero tras una visita de dos jóvenes altruistas, surgió una leve esperanza de ayuda. Le regalaron un cartón de huevos, leche en polvo, arroz, azúcar y otros víveres. Pocos, pero le sirven para sobrevivir un par de días, relata entre lágrimas.

 

“Me han traído este poco de comida gracias a Dios, mis nietos no tenían leche y hoy tienen un poquito. Primero Dios pase todo esto y volvamos a la normalidad”, declara la señora al tiempo que abraza una bolsa de leche.

Doña Victoria vive en una casa de piso de tierra rodeada de láminas y palos secos al final de una hondonada, en el cantón El Cimarrón, en La Libertad, en las riberas de un río a punto de secarse y donde lo que más abunda es la pobreza.

Al igual que ella, la mayoría de personas que habitan en ese lugar están en la misma situación, la comida se les está acabando y no hay trabajo debido a la cuarentena por la emergencia del COVID-19.

No tiene agua potable, la tienen que acarrear desde un río y con esa misma se lavan las manos con lejía y jabón de olor para evitar una enfermedad.

 

El señora declara que el domingo consultó con sus vecinos si aparecía como beneficiaria del bono prometido por el gobierno, sin embargo, después de varios intentos, el resultado fue negativo.

Por eso se animó junto a otras amigas a viajar a la sede del Cenade de Santa Tecla para buscar ser incluida en la ayuda económica.

Sin embargo, dice que cuando estaba a menos de dos metros de entrar, cerraron las puertas y todo quedó en un intento. Había salido a las 3 de la mañana, esperanzada a obtener el bono.

“Presté 5 dólares para viajar y me fui de madrugada. Todo fue un desorden y muy decepcionante, al principio me dieron prioridad por ser de la tercera edad, pero aún así no pude. Íbamos con la esperanza de ese dinerito”, expresó la afectada.

Dice que hace doce días, los agentes del Cuerpo de Agentes Metropolitanos de Santa Tecla le ordenaron dejar de vender en el lugar porque había un estado de emergencia que respetar.

"Nos está matando el hambre"

 

La afectada relata que una hermana que vive en Estados Unidos le mandó 80 dólares y con eso sobrevivió los doce días hasta ayer. Dice que compró azúcar, huevos, frijoles y otros víveres necesarios.

Doña Victoria vive junto a su hija, su yerno, dos nietos y su pareja. Todos, se han quedado sin trabajo debido a la emergencia nacional.

“Cuando me va bien gano mis 12 a 15 dólares, otros días solo obtengo 5 o 4 dólares. Pero con eso sobrevivo junto a mi familia. Pero ahora nos está matando el hambre, no pudimos prepararnos para sobrevivir, las oportunidades son muy pocas cuando uno es pobre”, dice entre lágrimas.

A doña Victoria no solo le preocupa el presente, sino el futuro, ya que tiene que pagar 75 dólares que aún debe de la fruta que compró al crédito semanas atrás.

 

La historia de doña Victoria motivó a varios jóvenes tuiteros, entre ellos @LaMaraDice, a gestionar ayuda para llevarle a la señora. Pero Patrick Murray, que se unió a la iniciativa, también les sugirió: “#NiñaVictoria es una pero hay muchas personas en condiciones de necesidad”. Les dijo estaría atento a saber cómo se apoyará a otras personas, informó El Diario de Hoy.