Lloran a doña María, la abuelita no vidente que murió calcinada en El Salvador

victima mortal

Como una madre luchadora y cariñosa, así será recordada por sus seres queridos doña María Josefina Rosales, la abuelita de 89 años que murió calcinada el sábado pasado, cuando las llamas consumieron la casa a la que había llegado de visita.

El voraz incendio ocurrió cerca de las 2:40 de la tarde en la vivienda de uno de los hijos de doña María, ubicada al final de la 4a. Calle Poniente del barrio San Nicolás, en Cojutepeque, El Salvador.

 

“Ella estaba con la esposa de mi tío, y el incendio se supone que empezó en mi cuarto (en la casa vecina), según los bomberos el fue provocado por una fuga de gas, sin embargo, el tambo no explotó”, indicó Gilda Azucena Rosales, nieta de doña María.

Agregó que su abuelita ya no podía caminar y que tenían que andarla sosteniendo para ayudarla a salir. Además, desde hace un año comenzó a perder la vista, lo que habría provocado que doña María no saliera a tiempo de la vivienda en llamas.

 

“En el momento que inició el incendio mi abuelita se encontraba en el patio, cuando la esposa de mi tío y mis dos primas vieron el humo comenzaron a llevarla hacia la sala, en ese instante la esposa de mi tío sacó a las dos niñas, y al regresar por mi abuelita ya no pudo salvarla”, explicó Gilda.

 

Luego de sacar a sus dos hijas de 12 y 4 años, la nuera de doña María, identificada como Vilma Aide Álvarez, ingresó de nuevo a la vivienda para sacarla. Su intento fue en vano, su arriesgado acto heroico la llevó hasta el hospital, donde aún permanece en estado delicado, debido a la gravedad de las quemaduras que sufrió.

Doña María era madre de siete hijos, cuatro mujeres y tres hombres, y abuela de más de 12 nietos. Vivía con su hija menor en el cantón Ojo de Agua, siempre en Cojutepeque, y en la casa donde murió calcinada solo se encontraba de visita.

 

“Mi tía la mandó una semana para que yo la cuidara, ya que ella se encontraba enferma y no podía, pero yo ayer (Sábado) me fui a una excursión a la playa Las Tunas, de La Unión, por eso la dejé con la esposa de mi tío, quienes viven a la par”, señaló Gilda.

Tras el incendio, la familia Rosales lo perdió todo, por lo que solicitan la mano amiga de salvadoreños y extranjeros altruistas que puedan ayudarles a reconstruir sus casas. Quien decida ayudar puede llamar al 6136 8595 con Gilda Rosales.