La niña guatemalteca que murió en EE.UU. soñaba con ayudar a su familia

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Claudia Maquin, madre de Jakelin Caal, la niña guatemalteca de siete años que falleció la semana pasada a causa de una deshidratación mientras se encontraba bajo la custodia de la Patrulla Fronteriza de EE.UU., explicó que su hija tenía la intención de trabajar en el país norteamericano con la finalidad de enviarle dinero a su familia, que se halla en situación de pobreza.

"La niña dijo que cuando fuera mayor trabajaría y enviaría dinero a su mamá y a su abuela", relató Maquin en la lengua maya k'iche'’, según la traducción del abuelo de la pequeña. "Dado que nunca había visto un país grande estaba muy contenta de estar yendo", agregó la progenitora, que detalló que la pequeña realizó el viaje a EE.UU. con su padre para encontrar una salida a la "pobreza extrema" que marca sus vidas. Asimismo, la mujer agregó que su único deseo ahora es que su marido permanezca en EE.UU. y trabaje en este país

En Guatemala cerca del 80% de la población indígena es pobre, viviendo la mitad en situación de extrema pobreza. A ello se une la deforestación que precede a las plantaciones de aceite de palma, lo que hace que la agricultura de subsistencia sea cada vez más difícil para los 40.000 habitantes del municipio guatemalteco de Raxruhá, donde se sitúa San Antonio de Cortez —la aldea agrícola de la familia de la niña—, desatando un éxodo, recuerda la agencia.

El alcalde de esta localidad, César Castro, explica que en los últimos meses varias familias han vendido las pocas tierras que tienen en propiedad para pagar un billete de miles de dólares a los traficantes que los llevan a EE.UU. Sin embargo, muchos de ellos acaban volviendo porque, o bien son abandonados, o las autoridades los detienen o deportan, comenta Castro.

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Por otro lado, un funcionario consular guatemalteco que no reveló su identidad dijo este viernes a la agencia británica que el padre de Jakelin —que permanece en la localidad donde falleció su hija— explicó que cruzó la frontera con la intención de entregarse a las autoridades de EE.UU. e intentar quedarse en este país ,ya que los padres que van acompañados de sus hijos tienen más probabilidades de ser liberados.

La menor y su padre, que partieron el 1 de diciembre, formaban parte de un grupo de 163 migrantes que llegaron al puerto de entrada en Antelope Wells (Nuevo México, EE.UU.), que estaba cerrado por la noche.

El grupo se entregó a los agentes de la Patrulla Fronteriza en una pequeña base situada en la misma localidad. De ahí fueron transportados en un autobús a la estación más cercana de la Patrulla Fronteriza, al sur de la ciudad de Lordsburg, a unos 150 kilómetros.

Durante el viaje de dos horas, la niña empezó a vomitar y a tener convulsiones. Al llegar a su destino, ya no respiraba. Fue reanimada por médicos y luego transportada en helicóptero a un hospital en El Paso.

Jakelin nunca se recuperó y menos de 24 horas después de su ingreso. El organismo tardó casi una semana en anunciar su fallecimiento. El comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de EE.UU., Kevin McAleenan, aseguró que los agentes "hicieron todo lo posible" para salvar a la niña.

Un informe médico reveló que la pequeña sufría de insuficiencia hepática. Las autoridades estadounidenses están investigando el caso.